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Una autovía mordiendo banquina

El Gobierno de la Provincia de Córdoba lleva adelante un colosal proyecto vial que alterará para siempre la vida del Valle de Punilla: su paisaje, su entorno natural, y su ecosistema. Se trata de la obra Autovía de montaña paralelo a la ruta 38, la cual atraviesa el cordón montañoso desde la Comuna de San Roque hasta La Cumbre. La autovía prevé la construcción de cuatro carriles que en su recocorrido implica la destrucción de un 74% del bosque nativo, altera nacientes y cursos de agua, e implica movimientos de suelo sobre el yacimiento de uranio más grande de nuestra provincia.

Son sabidos los momentos de congestión que sufren los automovilistas en su tránsito por la actual ruta 38, especialmente durante el verano y en las épocas de festivales, en la cual circulan miles de turistas y lugareños. La actual ruta atraviesa varias localidades: Comuna de San Roque, Bialet Massé, Santa María de Punilla, Cosquín, Casa Grande, La Falda, Huerta Grande, Villa Giardino. En  varias de estas localidades la ruta se convierte en su avenida principal, lo cual ralentiza el tránsito de los vehículos y dificulta su circulación. Es por esto que desde hace ya varios años existe el proyecto de encontrar una alternativa más fluida para optimizar este recorrido. Es por esto que en año 2011, el Instituo de Planificación del Área Metropolitana (IPLAM) elaboró un completo informe del cual se desprende una alternativa. Sin embargo, el gobierno ha desestimado esa propuesta, para dar lugar  a un megaemprendimiento que atraviesaría el faldeo de las sierras, afectándolas de una manera irreversible.

 

El proyecto presentado demandará un gasto público que rondará los 4 mil millones de pesos, a partir del decreto 320/18, por el cual autoriza el financiamiento para la realización de la obra a cargo de la empresa Caminos de las Sierras S.A. Según se estima el costo por metro de autovóa superará los 210 mil pesos por metro.

 

Además, el trazado propuesto atraviesaría un cordón serrano ambientalmente frágil, azotado por grandes incendios (que coinciden llamativamente con el reocorrido del fuego en los incendios del año pasado), que representa un 74 % del bosque serrano que se encuentra categorizado bajo el mayor grado de conservación según la Ley de Bosques, que lo ubica como Zona Roja,y además, removería el suelo rocoso sobre el cual se encuentra el yacimiento de uranio bautizado Rodolfo, el cual contiene una concentración mayor al que existe en Los Gigantes, y es el más grande de la provincia y uno de los más grandes de la Argentina. La remoción de este suelo, provará la liberacón del gas radón que es emitido cuando el uranio es liberado. Los efectos sobre la salud serán un gran problema tanto para los pobladores como para los operarios que se encuentren expuestos a este gas nocivo asociado a enfermedades pulmonares y el desarrollo del cáncer por su alto contenido radioactivo. El 12,6% del recorrido previsto se haría sobre sedimentos uraníferos que tienen una concentración de 318 gramos de uranio por tonelada.

 

Desde distintos sectores de la comunidad de Punilla se han encendido la alarma por el peligro que representa un emprendimiento de este tipo. Además critican el alto impacto que tendrá en el paisaje, ya que como se puede obervar en la Comuna de San Roque, la montaña quedará completamente desfigurada, perdiendo su superficie boscosa, reemplazandola por paredones de contención, tal como sucede en el Camino del Cuadrado. En este sentido, es de destacar también la advertencia que han realizado los geólogos alseñalar los desmoronamientos que se producen por el trabajo de las máquinas ya que el cordón de las Sierras Chicas, especialmente en su cara oeste, se encuentra sobre una falla geológicaa que lo hace altamente inestable. Sepultadas entre los escombros y voladuras de rocas van a quedar las vertientes y nacientes de ríos que las montañas almacenan.

 

Además, asociado a la pérdida de bosque nativo, la remoción de la superficie boscosa implicará también la perdida de absorción de los suelos, lo cual derivará más temprano que tarde, en un grandes desequilibrios hídrios, generando sequías, por haber tapado las vertientes, y por otro lado grandes inundaciones, ya que el agua resbalará literalmente sobre la roca antes cubierta de árboles y arbustos que cumplen una función de esponja.

 

Por detrás de la autovía seguramente llegarán también los grandes loteos, el boom de la especulación inmobiliaria y proyectos urbanizadores que dejarán a los pobladores nativos sin sus servicios básicos, actualmente insatisfechos. Casi ninguna de estas poblaciones cuenta con agua potable de red, y con la llegada de esta obra este sueño será cada vez más lejano. Los hospitales de la zona también carecen de insumos y equipamiento técnico necesario para satisfacer las demandas sanitarias de la zona. Es de destacar también, en cuanto a los servicios, el desmanejo existente en relación al destino de los residuos sólidos urbanos, que acaban incinerándose a cielo abierto, generando un daño tan perjudicial como innecesario para la salud y el ambiente. Y por último memcionar, los vecinos de Carlos Paz lo saben, el estado deplorable en el que se encuentra el lago San Roque, sobre el cual se vierten todo tipo de desechos, al cual se sumarían ahora, aquellos derivados de la remoción de material radioactivo. Este es el gran tanque de agua del cual se abaste la zona norte de la Ciudad de Córdoba, y son estas aguas las que luego deberán beber los cordobeses.

 

Son varios los cuestionamientos que ha despertado esta obra vial, que ha generado un descontento cada vez mayor en los vecinos de la zona, principalmente por no haber sido consultados de la manera debida antes de llevar adelante un emprendimiento de esta envergadura, que para poder realizarse debe superar una Audiencia Pública, tal como lo establece la Ley de Convivencia Ambiental, donde los ciudadanos podrán expresarse sobre el Estudio de Impacto Ambiental presentado por la empresa. Esta Audiencia Pública ya cuenta con más de 600 inscriptos para participar y se realizará el viernes 11 de mayo en la localidad de Santa María de Punilla. ¿Hacia donde nos llevará esta autovía que ambientalmente parece llevarnos a un callejón sin salida? Existen en el Estudio de Impacto Ambiental, al menos otras cinco alternativas. ¿Con qué necesidad destruir ríos y montañas que son nuestro principal atractivo para los turistas? ¿Por qué el gobierno tiene tanta prisa por llevar adelante esta obra de una manera tan inconsulta? ¿Acabará el discurso del progreso destruyendo nuestra principal fuente de vida? La pregunta se encuentra abierta…

Juan Matías Gramajo

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