¿Realmente es mejor un producto “natural” que uno “artificial”?

“100% natural”, “no tiene conservadores”, “sin saborizantes artificiales”: son algunas de las leyendas que es común encontrar en todo tipo de alimentos envasados, pero también en muchos otros productos.
Por supuesto que todos queremos llevar una vida más saludable y muchas veces consideramos que ese tipo de leyendas indican que el producto que compramos es mejor que otro que no las tiene.
Pero si queremos tomar buenas decisiones como consumidores que sean favorables para nuestra salud, y nuestro bolsillo, tal vez deberíamos tomar otras cosas en consideración.
Esto nos podría llevar a entender exactamente qué a que se refiere que un producto sea “natural” y si eso necesariamente es sinónimo de que es más saludable o mejor en algún aspecto.
La química es parte de todo lo que nos rodea
Una de las cosas más asombrosas que hacen quienes se dedican a la química, es quizá también uno de los asuntos que más confusiones y miedo causan ante mucha gente: la creación de sustancias químicas en los laboratorios.
Una de las partes centrales de la química es lo que se llama síntesis: hacer nuevas sustancias a partir de otras.
Cuando digo “nuevas” no siempre se refiere a materiales completamente nuevos, lo cuál también puede hacerse, sino también a materiales diferentes que puedo obtener a partir de ciertas reacciones químicas en el laboratorio.
Por ejemplo, en la naturaleza las naranjas producen vitamina C, también llamada ácido ascórbico. Pero un químico en un laboratorio, con varios matraces y una serie de procedimientos, puede obtener ácido ascórbico también.
¿Cuál de estas “vitamina C” será mejor? ¿La que se produce en el fruto de los naranjos, o la que se hizo en un matraz?
Habrá quién piense que lo natural es mejor, y que sin duda la vitamina C de la naranja es superior, en alguna forma.
Sin embargo la estructura química de la vitamina C dentro de las naranjas y la que se puede obtener en el laboratorio es exactamente la misma: tiene la misma cantidad de átomos de carbono, con los mismos enlaces.
No hay diferencia química entre una y otra, ni tampoco habría una diferencia en cómo actuarán en nuestro organismo. La diferencia en este caso solo está en nuestras ideas.
Ideas naturales y artificiales
En esta idea contribuye parte de la tendencia actual a pensar que todo “químico es malo” y lo “natural es bueno”.
Pero lo primero que debemos tomar en cuenta es que todo lo que nos rodea, todo lo que comemos, el aire que respiramos, el agua que bebemos está hecho de átomos y de sustancias químicas. No hay forma de escapar de lo “químico”, de ninguna manera.
Así como existen sustancias dañinas producidas en el laboratorio y que no existen en la naturaleza, así también algunos de los venenos más potentes existen en plantas y animales muy naturales.
Por otro lado, no es malo preocuparnos por nuestra salud y querer tener una alimentación más adecuada, pero quizá debemos enfocar mejor nuestra atención.
Es cierto que si comemos una naranja obtendremos tanta vitamina C, casi todo el requerimiento diario de ese nutriente. Pero no hay que olvidar que si comemos una naranja, en lugar de tomar una pastilla de vitamina C, además estamos consumiendo otros nutrientes importantes como fibra y azúcares.
Esto no quiere decir que la vitamina C que tiene una pastilla “artificial”, sea de menor calidad que la vitamina C de la naranja pues químicamente es lo mismo. Solo que si nuestra intención es alimentarnos de manera más completa vale más comer una fruta.
Si pensamos así, tendremos menos miedo por las sustancias químicas, que están en todas partes e incluso tomaremos mejores decisiones como consumidores.



