Una labor de toda la vida
Entrevista a los fundadores de festival del Pan Casero
Por Daniel Villarreal
En la localidad de Mayu Sumaj vive una pareja que hace más de 40 años hace pan casero para vender. Sus nombres son Marta López, mejor conocida como “Coca”, y Antonio Pereyra. Parece una labor simple la que realizan y aún no les ha sido reconocida a pesar de su trayectoria. Ellos participaron de la fundación del festival del Pan Casero y su trabajo los llevó a distintas partes del país y hasta recibibieron premios.
Desde sus comienzos la gente literalmente se amontonaba para comprar lo que hacían. Personas que visitaban Mayu Sumaj se llevaba el pan a otras provincias, incluso medios de comunicación se han acercado a documentar este fenómeno.
En un recorrido por su profesión nos cuentan lo importante que es para ellos guardar esta parte de la tradición y cómo es vivir de hacer lo que les gusta.
¿Cómo empezó esta historia familiar de hacer pan casero?
Marta: La que comenzó con esto fue mi suegra, y nosotros teníamos más de 20 años ya. Resulta que nosotros somos de Cruz del Eje, allá comíamos siempre pan casero porque donde vivíamos no se conseguía pan francés ni nada de eso. Ella tenía una batea de madera grande con la forma de una fuente y hacia una batea con pan dulce y una con pan casero común. Después cuando llegamos acá empezó hacer para vender, salía con bolsas llenas y las traía vacías. Nosotros cuando vimos eso nos empezó a gustar la idea de hacer pan, pero empezamos más adelante. Tiempo después ella dejó de hacer para vender y el que siguió vendiendo fue Juan Carlos, mi cuñado. El trabajando de esto pudo comprarse un terreno y hacerse la casa, vendía pastelitos, pizzas y otras cosas también caseras.
Cuando él dejo nosotros decimos empezar a vender. Nosotros a diferencia de ellos empezamos a vender en comercios. Empezamos a hacer para un negocio y después fuimos vendiendo cada vez más. Había días que hacíamos 200 panes. Gente de otras provincias cuando terminaban sus vacaciones y regresaban a sus casas nos pedían para llevar.
¿Cómo es el proceso diario de la producción del pan?
Antonio: El proceso empieza todos los días alrededor de las 2 de la mañana y termina cerca de las 10. Durante la temporada es así todos los días, después durante el año es más que todos los fines de semana y algunos feriados.
Me levanto a las 2 de la mañana, preparo la salmuera, la levadura y la harina. Después voy haciendo la masa de las tortillas. Cuando preparo la primer tanda de 60 panes voy y la despierto a ella, hace un tiempo tuvo problemas de salud ya ahora está trabajando un poco menos. Nosotros los que hacemos el pan somos 3 en total: mí mujer, yo y mi nieta. Mi nieta nos ayuda a hacer todo, la masa y a repartir. El tema es que en total vendemos a 8 comercios y con nuestra edad se nos complica para andar cargando las bolsas y caminar mucho.
¿Qué sienten después de tantos años de trabajar en esto?
Marta: Para nosotros es como una tradición. Cuando no lo hacemos es como si algo nos faltara, no por el dinero sino porque ya es nuestra costumbre. Por un lado estamos cansados porque ya estamos grandes, él tiene 73 y yo tengo 68, pero por otro lado nos encanta hacerlo. Es lindo porque la gente se acerca para preguntar cómo lo hacemos y les gusta ver cuando lo cocinamos.
Ustedes formaron parte del equipo que fundó el festival del Pan Casero ¿Cómo fue que surgió la idea de este festival?
Marta: Nosotros comenzamos el festival del pan casero. En ese tiempo mi cuñado era el intendente de Mayu Sumaj y estaba buscando hacer un festival acá. No sabíamos cómo llamarlo y dijimos se tiene que llamar el festival del Pan Casero. En esa época teníamos un puesto en el festival y a veces llegábamos a vender hasta 400 panes por día.
¿Qué rescatan como lo más importante de su trabajo?
Antonio: Lo más importante es que uno hace lo que le gusta. Quizás no te va hacer rico ni nada de eso, pero a mí me da no sé qué dejar de hacer pan y que otra persona empiece y no lo haga con tantas ganas. También es algo que nosotros estamos continuando de nuestros parientes que lo empezaron.
Por ahí pienso que va ser difícil que otro lo continúe porque hay que ponerle muchas ganas. Nosotros tratamos de hacerlo lo mejor posible, lo hacemos limpio y con los mejores productos.



